ETAPA 5 - 07/10/2015

MERZOUGA – RISSANI – ERFOUD – GOULMINA – CAÑON DEL GHERIS – GARGANTAS DE AMELLAGO – GARGANTAS DEL TODRA – BOUMALNE DADES

A primera hora Explorers Classics se despidió de las dunas y se puso en marcha para lo que posteriormente sería una intensa, emocionante y espectacular ruta.

La primera parada fue en Erfoud, para visitar el Museo de Fósiles y Minerales Tahiri, cuya entrada preside una enorme reproducción de esqueleto de dinosaurio, que no pasa desapercibido. El contraste del “Triceratops” y los coches clásicos era digno de fotografiar.

La siguiente parada fue pasado El Jorf, para conocer las “fogaras”, antiguas canalizaciones subterráneas, con la que conseguían traer el agua desde el Atlas hasta el desierto, evitando de este modo su evaporización. La visita fue todo un descubrimiento: inmensos túneles iluminados con velas, ahora visitables ya que están en desuso. Estos túneles disponen de aberturas a la superficie para poder controlar el caudal de agua de la fogara, detectar los hundimientos y facilitar su reparación. Están distribuídos a lo largo de montículos alineados sobre la canalización, creados con la tierra excavada de las fogaras, y son los puntos de acceso a su interior.

Tras un té en las fogaras, continuó la ruta hacia lo que probablemente fue la jornada más intensa y divertida del viaje, encadenando cañones y gargantas. El trayecto desde Goulmina, atravesando el Cañón del Gheris, subiendo hacia las gargantas de Amellago y continuando hacia abajo a las gargantas del Todra, sorprendió a todos no sólo por la espectacularidad de sus desfiladeros. Los ríos (oueds) que habitualmente cruzan las calzadas hormigonadas con un mínimo de agua, habían aumentado su caudal debido a las lluvias caídas la semana anterior, lo que provocó tener que realizar varios vadeos, no sin antes chapotear un poco en sus aguas.

La adrenalina y posterior euforia reinaron en cada uno de ellos, ya que todos los coches pudieron cruzar sin problemas los oueds que fueron apareciendo a su paso. Sólo el pequeño Escarabajo tuvo un problemilla al mojarse algún sensor, que en cuestión de minutos secó y continuó normalmente. La improvisada comida fue en pleno corazón de las gargantas, en un paraje excepcional, rodeados de altas paredes de roca caliza, junto al cauce del oued, en un escenario digno de cualquier película de aventuras.

La ruta continuó siguiendo el curso del Gheris, que sorprendía a cada kilómetro con sus gigantes paredes de roca horadadas con formas imposibles, y algún vadeo adicional.  Una parada en un rellano natural escondido bajo las paredes de piedra, que los lugareños usan como secadero de hojas de palma, que a todos dejó boquiabiertos por su espectacular belleza, ofreció otro momento de emoción a los participantes.

La perfecta culminación del recorrido fue la llegada a las famosas Gargantas del Todra, uno de los lugares más impresionantes, espectaculares e impactantes de Marruecos, donde su carretera transcurre paralela al cauce del río encajado entre las colosales paredes que la bordean, con una estrechez asombrosa.

El recorrido desde el Todra hacia Tinerhir al atardecer, seguía sorprendiendo con las panorámicas de cine que ofrece su carretera cada pocos metros: las vistas del verde valle de cultivos y palmerales contrasta con los ocres y rojizos de sus montañas y el adobe de las casas y kasbahs de Tinerhir, cuya mezquita preside esta imagen de postal.

 

La ruta continuó sin pausa hasta Boumalne Dades, donde esperaba el probablemente más singular de todos los alojamientos de la cadena Xaluca. Con su étnica y original decoración y sus músicos bereberes dando la bienvenida a todos los miembros de Explorers Classics, disfrutaron de una estupenda cena y un merecido descanso tras un intenso y emocionante día de ruta.

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